Reanudo la tarde como mi madrembarazada reanudaba cada noche la chompa rosa que tejía <entre sollozos y esperanzas> reanudo la tarde con un punto nuevo y otro color, un poco de oro por aquí, por el pecho, entre el horizonte y el acantilado, solo por ver como se pudre su brillo entre el frió de mis manos como sangra su esperanza al contacto de mis agujas largas como las noches en las que mi madre deshacía el tejido y hacia de los puntos una linea larga que luego de tensar cortaba solo por ver al destino sangrar solo por cubrir de oxido la tijera dorada, madre y parca <entre sollozos y esperanzas> la tarde se me traba nuevamente, suelto las agujas, pongo el cielo sobre la cama, cojo la tijera oxidada, tenso mi hilo.
Advertencia
Solo para decirles que según un estudio previo leer las entradas de este blog como si se tratara de un texto unico y en orden correlativo (desde la mas antigua hasta la mas reciente) incrementa las posibilidades de saber de que estoy hablando en un 17.7%.
viernes, 17 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
III Dios por nosotros
Si Dios es por nosotros, quién contra nosotros?
Pablo (el del camino a Damasco)
Dios mío, si tu hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios
Cesar Vallejo
hoy supieras ser Dios
Cesar Vallejo
Solo la fealdad es indolora.
Emil Cioran
No, Dios no es un cuervo; ni siquiera es, como quisieron hacernos creer, una paloma; para ser un cuervo tendría que tener masa rellena de alma y ser crucificado cada noche y resucitar todas las mañanitas consciente de que al ponerse el sol su piel volverá a ser desgarrada por los látigos y las espinas. Más aún, tendría que saber que ese morir y desmorir es inútil; simplemente circular, vicioso, narcisista; como la sabiduría o la serpiente o cualquier trayecto emprendido por el hombre sobre la faz de la tierra, recién ahí, Dios; que ni masa ni peso ni alma tiene ,pues es solo ingrávido espíritu; podría tronar, con el orgullo del desposeído, que cuenta con dos patas y un pico o dos patas y un pecado o plumas hermosísimas y un alma pobre. Y no, Dios tal vez tenga plumas deslumbrantes pero como el cristal, nada en Él se sulfata, nada hiede, nada tras descomponerse embriaga, no hay en Él desgarro ni dolor. No hay belleza.
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