Advertencia







Solo para decirles que según un estudio previo leer las entradas de este blog como si se tratara de un texto unico y en orden correlativo (desde la mas antigua hasta la mas reciente) incrementa las posibilidades de saber de que estoy hablando en un 17.7%.








martes, 31 de mayo de 2011

II. Convocatoria

Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre;
 y nadie conoce al Hijo, sino el Padre,
 ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo,
 y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
Jesús hijo de José hijo de David hijo de Abraham hijo de Adan hijo de Dios (según Mateo).

Deben tener en cuenta, demonios varios, antes de hacer ceniza con mis palabras arguyendo que yo nunca he visto un cuervo que a Dios nadie lo ha visto; si no su hijo; y tampoco a la belleza; nadie, si no de reojo; pues la visión frontal del uno o de la otra nos entregaría a la muerte o a la locura, dádivas que ninguno de los dos están dispuestos a concedernos, por eso, que no haya visto en mi vida un cuervo es prueba de que la belleza es un cuervo, o un fénix, o un elefante que busca un lecho. Y es de reojo como he visto brillar la descomposición de sus plumas y es entre paranoias y duermevelas que he intuido su pico golpeteando las estrellas que se me arrastran por el cielo hondo. Así que cuenten, demonios míos, las razones que aquí les presento y decidan mientras danzan y beben si habitarán como hasta ahora los claroscuros y las montañas y las cloacas o vendrán a arder junto a mi, aquí, en el desolado.

domingo, 29 de mayo de 2011

I Contra.

Entonces la belleza está contra nosotros como un cuervísimo hermoso de azul sulfato que escarba nuestras yemas con su pico sediento hasta alcanzar el falso brillo de nuestro tacto, destrozando en cada golpe un matiz, o un sabor, quién sabe si también algún  recuerdo. Entonces la belleza no es más que un bípedo cualquiera que se deja engañar por nuestros ojos y cegar por su sed y destroza en busca de ella misma como un perro espumoso que persiguiera su cola solo para devorarse en un proceso circular similar al de la sabiduría o al de la serpiente o la de cualquier trayecto emprendido por el hombre sobre la faz de la tierra. Entonces la belleza no es más que la piedra contra el espejo y cada uno de los rayos que nacen del punto de impacto y el llanto que correría por ellos si fueran ríos de sangre, agua, o leche. Entonces contenido y continente, solida y liquida, bípeda y cuadrúpeda, sedienta y espumosa, hombre y espejo o mujer y piedra, como sea, la belleza está desde este entonces en nuestra contra.